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Obesidad e Hipertensión. ¿Cómo se relacionan?

La presión alta es una de las consecuencias más comunes del exceso de peso. Descubrí cómo la cirugía bariátrica ayuda a reducirla de forma temprana y sostenida, y qué podés hacer para mejorarla incluso si solo tenés sobrepeso.


¿QUÉ SABEMOS SOBRE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL?


La hipertensión arterial —comúnmente conocida como “presión alta”— es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en todo el mundo. Se trata de una condición en la que la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias se mantiene elevada de forma persistente, lo que aumenta el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y daño en órganos como riñones y corazón.


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La obesidad como factor de riesgo principal


El exceso de peso, especialmente la obesidad, es uno de los principales factores que favorecen el desarrollo de hipertensión. Esto ocurre porque el sobrepeso exige al corazón bombear con más fuerza para abastecer a un cuerpo de mayor masa, y además suele estar asociado a resistencia a la insulina, inflamación crónica y alteraciones hormonales que afectan el sistema circulatorio.

En personas con obesidad, la hipertensión no solo aparece con más frecuencia, sino que también tiende a ser más difícil de controlar con medicación.
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Cirugía bariátrica: un cambio profundo en la salud


En pacientes con obesidad que se someten a cirugía bariátrica y metabólica, la reducción de la presión arterial es uno de los beneficios más notorios y tempranos.

Estudios clínicos demuestran que, en muchos casos, la presión arterial comienza a mejorar en las primeras semanas posteriores a la cirugía, incluso antes de alcanzar una baja de peso significativa. Esto se debe a cambios hormonales y metabólicos que la cirugía provoca, mejorando la función vascular y reduciendo la resistencia a la insulina.


OCMI - Obesidad e Hipertensión

A medida que el paciente continúa perdiendo peso y adopta hábitos saludables, la mejoría suele ser progresiva, llegando en algunos casos a la remisión completa de la hipertensión, lo que permite disminuir o incluso suspender la medicación bajo supervisión médica.


Cuando hay sobrepeso, pero no obesidad


La hipertensión no es exclusiva de la obesidad. También puede presentarse en personas con sobrepeso o incluso con un peso cercano al normal, sobre todo si existen malos hábitos como:


  • Dieta alta en sal, grasas saturadas y ultraprocesados

  • Sedentarismo

  • Consumo excesivo de alcohol

  • Estrés crónico


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En estos casos, la buena noticia es que la presión arterial puede mejorar e incluso normalizarse con cambios de estilo de vida. La actividad aeróbica regular —caminar, correr, nadar, andar en bicicleta— combinada con una alimentación equilibrada y baja en sodio, es una estrategia muy efectiva para prevenir y revertir la hipertensión sin necesidad de llegar a una intervención quirúrgica.


¿HAY SOLUCIÓN?


Tanto en obesidad como en sobrepeso, la hipertensión es una señal de alerta que indica que el sistema cardiovascular está bajo presión. La buena noticia es que, con las estrategias adecuadas, es posible revertirla o controlarla.


En OCMI, acompañamos a cada paciente con un enfoque integral que combina tratamiento médico, nutricional y, cuando está indicado, cirugía bariátrica y metabólica. Nuestro objetivo no es solo bajar de peso, sino devolverle al cuerpo la salud que merece.


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