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Hígado graso: ¿afecta solamente a personas con obesidad?

hace 10 minutos
3 min de lectura

Cuando escuchamos hablar de hígado graso, muchas personas lo relacionan automáticamente con la obesidad. Y aunque el exceso de peso es uno de los principales factores de riesgo, la realidad es que el hígado graso puede afectar también a personas con un peso aparentemente normal.


Entonces, ¿quiénes pueden desarrollarlo? ¿Por qué aparece? ¿Y qué podemos hacer para prevenirlo o tratarlo?


¿Qué es el hígado graso?


El hígado graso, también conocido como esteatosis hepática, es una enfermedad caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado.

En sus etapas iniciales suele no producir síntomas, por lo que muchas personas descubren que lo padecen durante un estudio de rutina o una ecografía solicitada por otro motivo.

Aunque al principio pueda parecer una condición leve, si no se trata adecuadamente puede progresar hacia inflamación del hígado, fibrosis, cirrosis e incluso aumentar el riesgo de cáncer hepático.



¿A quiénes afecta?

La obesidad sigue siendo el principal factor asociado al hígado graso. También es muy frecuente en personas con:


  • Sobrepeso.

  • Diabetes tipo 2.

  • Hipertensión arterial.

  • Colesterol y triglicéridos elevados.

  • Resistencia a la insulina.



Sin embargo, esto no significa que una persona delgada esté completamente protegida.

Actualmente sabemos que existe el llamado hígado graso en personas con peso normal, una condición menos frecuente pero bien reconocida. En estos casos pueden influir factores como la predisposición genética, la acumulación de grasa visceral, el sedentarismo o una alimentación rica en azúcares y alimentos ultraprocesados.


En otras palabras, tener un peso normal no siempre significa tener un metabolismo saludable.


¿Por qué se produce?

La principal causa del hígado graso asociado a trastornos metabólicos es la dificultad del organismo para manejar correctamente la energía. Cuando existe resistencia a la insulina o un exceso de calorías mantenido en el tiempo, el hígado comienza a acumular grasa en su interior.


Este proceso suele estar favorecido por hábitos como:

  • Alimentación rica en productos ultraprocesados.

  • Exceso de bebidas azucaradas.

  • Consumo frecuente de alimentos con alto contenido de azúcares refinados.

  • Sedentarismo.

  • Exceso de grasa abdominal.



Por eso, el hígado graso forma parte de un conjunto de enfermedades metabólicas estrechamente relacionadas con la obesidad, la diabetes y el riesgo cardiovascular.


¿Cómo se trata?

La buena noticia es que, en muchas personas, el hígado graso puede mejorar e incluso revertirse si se actúa a tiempo.El tratamiento se basa principalmente en modificar los factores que favorecieron su aparición:


  • Alcanzar un peso saludable cuando existe sobrepeso u obesidad.

  • Mejorar la alimentación.

  • Incorporar actividad física de manera regular.

  • Controlar la diabetes, la hipertensión y las alteraciones del colesterol.

  • Disminuir la grasa visceral.



Cuando la obesidad es severa y cumple determinados criterios médicos, la cirugía bariátrica puede convertirse en una herramienta muy eficaz. Además de favorecer un descenso de peso sostenido, numerosos estudios demostraron que puede mejorar significativamente la acumulación de grasa en el hígado y disminuir la inflamación asociada.


¿Qué riesgos tiene no tratarlo?

El mayor problema del hígado graso es que suele avanzar de forma silenciosa.

Con el paso de los años puede evolucionar hacia:

  • Inflamación hepática.

  • Fibrosis.

  • Cirrosis.

  • Insuficiencia hepática.

  • Cáncer de hígado.


Además, las personas con hígado graso presentan un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, que constituye una de las principales causas de complicaciones en estos pacientes.



Hepatología en OCMI

En OCMI contamos con un equipo de Hepatología preparado para el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de las enfermedades del hígado.



A través de una evaluación integral, estudiamos cada caso en forma personalizada para identificar las causas del hígado graso y definir el tratamiento más adecuado.


Porque detectar esta enfermedad a tiempo permite actuar antes de que aparezcan complicaciones y cuidar uno de los órganos más importantes para el funcionamiento del organismo.



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