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Grasa visceral: la grasa más peligrosa que no siempre se ve.

hace 11 minutos
3 min de lectura

Se encuentra en el interior del abdomen, rodeando órganos como el hígado, el páncreas y los intestinos. Y aunque cierta cantidad es normal, cuando se acumula en exceso puede convertirse en un importante factor de riesgo metabólico y cardiovascular.

Lo más llamativo es que no siempre se refleja claramente en el peso ni en la apariencia física de una persona.


Grasa visceral y grasa subcutánea: ¿son lo mismo?


No. La grasa subcutánea es aquella que se encuentra inmediatamente debajo de la piel. Es, por ejemplo, la que podemos sentir al pellizcar el abdomen. La grasa visceral, en cambio, se encuentra mucho más profundamente, dentro de la cavidad abdominal y alrededor de los órganos internos.


Esta diferencia de ubicación también implica una diferencia en su comportamiento. La grasa visceral es metabólicamente más activa y puede liberar sustancias que favorecen procesos inflamatorios y alteraciones en el metabolismo.


Por eso, cuando hablamos de salud, no importa solamente cuánta grasa tenemos, sino también dónde se encuentra.



¿Por qué la grasa visceral es más peligrosa?


Un exceso de grasa visceral se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar diferentes enfermedades y trastornos metabólicos, entre ellos:


  • Diabetes tipo 2.

  • Resistencia a la insulina.

  • Hipertensión arterial.

  • Colesterol y triglicéridos elevados.

  • Enfermedades cardiovasculares.

  • Hígado graso.

  • Síndrome metabólico.


Su proximidad con órganos fundamentales para el metabolismo hace que su impacto vaya mucho más allá de una cuestión estética.



¿Solo afecta a personas con obesidad?


No necesariamente. Las personas con obesidad o sobrepeso presentan una mayor probabilidad de acumular grasa visceral, especialmente cuando existe obesidad abdominal. Sin embargo, una persona puede tener un peso considerado normal y aun así presentar niveles elevados de grasa visceral.


Por eso, mirar solamente el número de la balanza o el Índice de Masa Corporal (IMC) puede ofrecer una imagen incompleta. Dos personas de la misma altura y exactamente el mismo peso pueden tener composiciones corporales muy diferentes: una puede presentar mayor masa muscular y poca grasa visceral, mientras que otra puede acumular más grasa alrededor de sus órganos. Este es uno de los motivos por los que evaluar la composición corporal resulta tan importante.


¿Por qué aumenta?


La acumulación de grasa visceral depende de múltiples factores.


Entre los principales se encuentran:

  • Sedentarismo.

  • Alimentación con exceso de calorías y productos ultraprocesados.

  • Consumo elevado de azúcares y bebidas azucaradas.

  • Sobrepeso y obesidad.

  • Alteraciones metabólicas como la resistencia a la insulina.

  • Edad.

  • Factores hormonales y genéticos.

  • Descanso insuficiente y otros hábitos poco saludables.


No existe, por lo tanto, una única causa. La distribución de la grasa corporal depende de la combinación de hábitos, metabolismo y características individuales.



¿Cómo saber cuánta grasa visceral tenemos?


A diferencia de la grasa subcutánea, la visceral no puede medirse simplemente mirándonos al espejo. La circunferencia de cintura puede ser un indicador útil para detectar acumulación de grasa abdominal y evaluar riesgo metabólico. También existen estudios de composición corporal que permiten obtener información mucho más detallada.


En OCMI contamos con InBody, una herramienta que analiza la composición corporal y permite evaluar indicadores que van mucho más allá del peso, como masa muscular, porcentaje de grasa corporal y nivel de grasa visceral.


Esto permite realizar un seguimiento más preciso y definir estrategias nutricionales y de tratamiento de acuerdo con las características de cada paciente.



¿Se puede reducir la grasa visceral?


Sí. Y esta es una de las mejores noticias. La grasa visceral responde favorablemente a los cambios de hábitos y a la pérdida de peso cuando existe exceso de peso.


Algunas de las medidas más importantes son:

  • Incorporar actividad física de manera regular.

  • Combinar ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza.

  • Mejorar la calidad de la alimentación.

  • Reducir productos ultraprocesados y bebidas azucaradas.

  • Mantener un descanso adecuado.

  • Alcanzar y sostener un peso saludable.


En pacientes con obesidad, el tratamiento debe ser individualizado. Cuando los cambios de hábitos y otros tratamientos no son suficientes y existen indicaciones médicas, la cirugía bariátrica y metabólica puede producir una reducción muy significativa de la grasa visceral y mejorar numerosos factores de riesgo asociados.



Lo que no vemos también importa


La salud no puede evaluarse solamente mirando una balanza. Conocer nuestra composición corporal permite entender mejor qué está sucediendo dentro del organismo y detectar factores de riesgo que pueden pasar inadvertidos.


En OCMI abordamos la obesidad y la salud metabólica desde una mirada integral, con el acompañamiento de profesionales de distintas especialidades y herramientas como InBody que permiten evaluar a cada paciente de manera personalizada.

Porque cuando hablamos de grasa corporal, la cantidad importa, pero su ubicación puede importar todavía más.



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