Tratamientos
Tratamientos de la Obesidad
El tratamiento integral de la obesidad comprende mejora en los hábitos alimentarios, incremento de la actividad física, apoyo conductual y la administración de fármacos solo cuando sea aconsejable su utilización. En situaciones determinadas, pueden utilizarse las dietas muy bajas en calorías, y en obesidades mórbidas u extremas puede estar indicada la cirugía bariátrica.
Debe ser un tratamiento personalizado y adaptado a las características clínicas de cada paciente, se debe realizar después de un minucioso estudio del paciente así como de los factores etiopatogénicos implicados. Es también importante establecer objetivos razonables y realistas, e intentar mantener la pérdida de peso conseguida el mayor tiempo posible, ya que si bien casi todos los obesos pierden peso en forma relativamente rápida, es raro que esta pérdida se mantenga en el tiempo.
Entre los tratamientos no quirúrgicos de obesidad podemos mencionar tratamientos nutricionales, tratamientos de actividad física, tratamientos psicológicos y tratamientos farmacológicos.
Tratamiento Nutricional
El tratamiento dietético sigue siendo la piedra angular de todo el proceso, y la reducción de la ingesta energética continúa siendo la base del éxito de los programas de reducción de peso.
El primer paso en el tratamiento de la obesidad en el adulto es la mejora en los hábitos alimentarios, lo que debe ir acompañado de un incremento en la actividad física.
El objetivo fundamental es disminuir la masa grasa del paciente obeso, pero existen también objetivos secundarios, como mantener el peso perdido, disminuir las complicaciones, mejorar los hábitos de conducta y aumentar, en definitiva, la calidad de vida del individuo.
Para instaurar un plan dietético correcto se debe realizar una anamnesis completa y adecuar la dieta a una serie de variables, como peso, edad, sexo, enfermedades asociadas, trabajo, vida social y laboral, gustos y horarios, clima y actividad física.
Los especialistas, en su mayor parte, están de acuerdo en recomendar dietas no muy estrictas que aporten de 1.200 a 1.500 kcal al día. Es importante que la dieta sea variada y que mantenga el equilibrio en la proporción de nutrientes que la componen.
En cuanto a vitaminas y minerales, se deben respetar las dosis diarias recomendadas; si esto no es posible se deben administrar suplementos.
La cantidad diaria de agua ingerida debería ser como mínimo de 1,5 litros que puede variar en función del ejercicio, la temperatura ambiente y la ingesta de sal.
Tratamiento de Actividad Física
La mejora de los hábitos alimentarios debe ir acompañada siempre de ejercicio y su intensidad debe adaptarse a la edad y a la forma física del individuo.
Los beneficios de la práctica regular de actividad física, son el mejor indicador de éxito; aporta beneficiosos cambios para la salud física y mental, mejora la autoimagen, autoestima, el humor y disminuye la ansiedad, stress y depresión.
La propuesta internacional es una caminata de 30 a 60 minutos diarios. Si bien el ciclismo y la natación están igualmente indicados, no siempre se adaptan a las posibilidades corporales del paciente con obesidad.
Debemos incorporar a lo cotidiano, formas de actividades físicas posibles: evitar el uso del auto en trayectos cortos, barrer, utilizar las escaleras en lugar del ascensor, estar en movimiento, etc.
Lo ideal es combinar la actividad física cotidiana con el ejercicio físico programado.
El incremento de la actividad física nos va a permitir un aumento de:
- Gasto energético
- Estímulo de la respuesta termogénica aumentando la tasa metabólica en reposo.
- Aumento de la capacidad de movilización y oxidación de la grasa.
- Aumenta los transportadores de Glut-4 en células.
- Reduce la resistencia a la insulina.
- Mejora la capacidad cardiopulmonar (aeróbico).
- Baja la presión arterial.
- Disminuye los LDL y aumenta los HDL.
- Reducción de la grasa corporal y aumento de masa magra.
En el niño hay que intentar promover actividades lúdico-deportivas y disminuir las horas dedicadas a ver la televisión y a jugar con ordenadores y videojuegos.
Tratamiento Psicológico y/o Modificación Conductal
El tratamiento de modificación de la conducta desempeña un papel muy importante en el cambio de hábitos, y se puede enfocar de forma individualizada o familiar. Su finalidad es apoyar al paciente obeso, motivándolo a seguir el programa de pérdida de peso, descartar la responsabilidad (la culpa) de ser una persona obesa, proporcionar estímulos positivos valorando más los éxitos y destacando menos los aspectos negativos, afianzar los hábitos alimentarios y de actividad física aprendidos, ganar en autoestima y disminuir la ansiedad.
El tratamiento psicológico o psiquiátrico del paciente obeso es recomendado cuando existe una desestructuración importante de la personalidad o cuando existen cuadros ansioso-depresivos de relevancia clínica.
Tratamiento Farmacológico
El tratamiento farmacológico puede utilizarse como apoyo del dietético y del ejercicio, pero no debe utilizarse nunca como único tratamiento. Requiere una estricta indicación y supervisión médica. Su prescripción puede considerarse en obesos con un IMC de 30 Kg/m2 o más, en los que haya fallado la dieta, el ejercicio y los cambios conductuales, o en aquellos con un IMC de 27 o más si se asocian factores importantes de morbilidad como diabetes, hipertensión, dislipemia, etc. a pesar de otros tratamientos.
Los fármacos que han sido y están siendo utilizados en el tratamiento de la obesidad, así como los que están en investigación son los siguientes:
Clasificación de los fármacos para el tratamiento de la obesidad
- Anorexigenos.
- Adrenérgicos: anfetamina, metanfetamina dietilpropión, fentermina, mazindol, fenilpropanolamina, fenproporex, clobenzorex
- Serotoninérgicos:
- Agonistas serotoninérgicos: fenfluramina, desfenfluramina
- Inhibidores recaptación serotonina: fluoxetina, sertralina, paroxetina
- Inhibidores recaptación serotonina y noradrenalina: sibutramina
- Inhibidores de la absorción: Orlistat
- Termogenicos: Efedrina
Tratamiento Quirúrgico
La opción de la cirugía se debe ofrecer a los pacientes bien informados, motivados, que deseen fervientemente un cambio en su peso y estilo de vida, y que tengan un riesgo operatorio aceptable. El paciente deberá aceptar controles y seguimiento después de la operación durante toda su vida. En cada caso se deben sopesar los riesgos y los beneficios de la cirugía. Ver “Cirugía Bariátrica”.
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Próximas Charlas del Dr. Oscar Brasesco para el 2011 a confirmar muy pronto


