Obesidad

¿Qué es la Obesidad?

En los últimos años, la Obesidad ha dejado de ser considerada como un problema estético para ser reconocida como una enfermedad de carácter crónico, producto de un proceso multifactorial que resulta de factores propios del paciente y factores ambientales.

En condiciones normales, el organismo posee mecanismos complejos encargados de mantener un balance energético que permite disponer de depósitos adecuados de grasa-energía para desarrollar las distintas funciones vitales. La obesidad es el resultado de una acumulación excesiva de tejido graso que sobrepasa los niveles adecuados del cuerpo, como consecuencia de un balance energético positivo, reflejando un desequilibrio entre la ingesta energética y el gasto calórico.

Esta acumulación grasa da origen a la enfermedad llamada Obesidad, la que cuando llega a ser extrema o avanzada presenta alteraciones tanto físicas como psicológicas.

IMC (Indice de masa corporal)

El Índice de Masa Corporal es un índice del peso de una persona en relación con su altura. Si bien no hace distinción entre los componentes grasos y no grasos de la masa corporal total, éste es el método más práctico para evaluar el grado de riesgo asociado con la obesidad.

Tipos de Obesidad

Desde el punto de vista de distribución de la grasa puede ser:

En forma de pera:
Se caracteriza por un cúmulo de grasa preferentemente de cintura para abajo (entre caderas y rodillas). Es más frecuente en las mujeres y se suele asociar a varices y problemas osteoarticulares.

En forma de manzana:
La grasa se localiza fundamentalmente en la cintura. Es más común en los varones y se relaciona de forma especial con la diabetes mellitus tipo II, arteriosclerosis, hipertensión arterial y aumento de riesgo cardiovascular.

Evaluación

Existen diferentes métodos para evaluar la grasa corporal.

La antropometría es el método más empleado tanto en la práctica clínica como en la investigación epidemiológica.

Indice de Masa Corporal (IMC) es uno de los indicadores recomendados para clasificarla relacionando el peso con la talla de la siguiente manera:
IMC = peso en Kg / (altura en m)²

Un 20% o más por encima del peso corporal ideal es el punto en el que el sobrepeso se convierte en un riesgo para la salud. En la clasificación de sobrepeso y obesidad propuesta por el comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el punto de corte para definir la obesidad es de un valor de IMC=30 kg/m2, limitando el rango para la normalidad a valores de IMC entre 18,5-24,9 kg/m2, y el de sobrepeso a valores de IMC entre 25-29,9 kg/m2.

A medida que aumenta el IMC, la obesidad va unida a riesgo de muerte por complicaciones asociadas.

IMC (kg/m²)

CLASIFICACION

< 18,5
18,5 - 24,9
25,0 - 29,9
30,0 - 34,9
35,0 - 39,9
40,0 - 49,9
50,0 - 59,9
< 60,0

Peso insuficiente.
Rango Normal.
Sobrepeso.
Obesidad moderada.
Obesidad severa.
Obesidad mórbida.
Superobesidad mórbida.
Obesidad extrema.

ADIPÓMETROS, son medidores que determinan el porcentaje de grasa y masa magra (Huesos, músculos y líquido), enfatizamos en que se debe bajar grasa y NO masa magra. Se toma en 7 puntos específicos: Tricipital, Subescapular, Suprailíaco, Abdominal, Femoral, Pectoral 1, Pectoral 2.

Medición del índice Cintura-Cadera para saber si la obesidad es de tipo Androgénico (androide central ó abdominal), que está dada por el incremento de masa a nivel de la cintura hacia arriba o grasa abdominal visceral. Esta es la grasa que más daña, ya que va asociada a riesgo cardiovascular, diabetes, hipertensión. La circunferencia de la cintura constituye el valor más importante para determinar el riesgo de la acumulación central de la grasa. Los valores de riesgo para la circunferencia de la cintura se fijan en 95 cm para los varones y en 82 cm para las mujeres y se considera que el riesgo es elevado cuando la circunferencia de la cintura es superior a 102 cm en los varones y a 90 cm en las mujeres. Si el índice es bajo o sea la grasa está al nivel de caderas y piernas es de tipo Genoide (ginecoide ó glúteo femoral), ésta tiene menos riesgo, pero igual hay que tratarla.

Impedancia, se la utiliza para medir el metabolismo basal y saber si el gasto calórico, correspondiente a necesidades básicas tales como respirar, dormir y circulación de la sangre, se encuentran dentro de parámetros normales, altos o bajos.

Contexto Social

Vivimos en una época de terribles paradojas:

Fomento de la Obesidad con alimentos ricos en calorías, como nunca antes hubo en la historia evolutiva de nuestra especie, limitación del movimiento y un ambiente estresante que genera sintomatología ansiosa y depresiva, facilitadora de la Obesidad.

Valoración social de la Imagen Delgada, con mayor intensidad en las mujeres. Imagen, valiosa socialmente que no está vinculada a la salud, sino a una fórmula de éxito social y económico, que paradójicamente rige en un ambiente por otro lado con grandes diferencias de recursos económicos entre los diferentes individuos.

Este contrasentido desencadena el incremento de trastornos de la Conducta Alimentaria.

En lo que los expertos llaman la "transición nutricional", las sociedades de todo el mundo se están alejando de sus alimentos y métodos de preparación tradicionales, para consumir alimentos procesados y producidos industrialmente, que suelen ser más ricos en grasas y calorías, y contener menos fibras y oligoelementos, particularmente hierro, yodo y vitamina A.

El problema no se debe solamente a la comida denominada "chatarra". Gran parte también es económico. En general, los alimentos comercializados masivamente son cada vez más baratos, especialmente en las ciudades, y los alimentos frescos son cada vez más caros.

El sedentarismo y la disminución del movimiento, como consecuencia de toda la aparatología desarrollada en pos de un mayor confort cotidiano, se convierte en otro factor determinante del flagelo de la obesidad.

El paciente obeso sufre discriminación y falta de respeto, incluso por los mismos profesionales de la medicina. Las aptitudes negativas llevan a roturarlos de feos, torpes, abandonados, con falta de voluntad o incluso inmorales. Este prejuicio es tan intenso que cruza las barreras de edad, religión, razas y estado socio-económico. El paciente obeso sufre un estrés social, pues le ataca con un estigma a veces intolerable, que le produce alteraciones psicológicas, ansiedad y le lleva incluso a consumir drogas.

Las actitudes negativas hacia las personas obesas están entre las últimas formas sociales aceptables de discriminación. Los prejuicios y la discriminación contra las personas obesas ocurren en dominios clave de la vida.

Aislamiento
Entre las secuelas más importantes causadas por la obesidad definitivamente se encuentran las que tienen implicaciones sociales, ya que en la sociedad actual la persona con obesidad no es aceptada y más aun si es mujer el rechazo será mayor.

Discriminación escolar
Todos conocemos lo que sucede a nivel escolar, ya que los niños no se callan nada y siempre el agredido es el que presenta obesidad, no se le permite que juegue con los demás y siempre es objeto de burlas, rechazo y segregación. Esto provoca en los niños obesos grandes complejos que requerirán tarde o temprano de ayuda profesional para resolver la problemática instaurada.

Entorno laboral
A nivel laboral, generalmente sucede que las empresas no desean tener gente con obesidad, sobre todo en trabajos de oficina, recepción, ventas, etc. ya que dicen que es la primera imagen que percibe el cliente es la que se percibe de la empresa. A veces ni siquiera les interesan los conocimientos y las virtudes de sus empleados sino la apariencia física de los mismos.

Los estudios experimentales demostraron que cuando se envía un currículum acompañado por una foto de una persona obesa (comparado con una persona de peso normal) el solicitante con sobrepeso es evaluado más negativamente y tiene menos chance de ser contratado. Otros estudios han hallado que los empleados con sobrepeso son considerados como haraganes, descuidados, faltos en autodisciplina y desagradables. Las personas con sobrepeso reciben una menor paga por los mismos trabajos, sus probabilidades son de trabajos por menor pago y tienen menos posibilidades de obtener una promoción que las personas delgadas con las mismas calificaciones.

Cuidado médico
Algunos profesionales de la salud tienen los mismos prejuicios contra la gordura que el resto de la sociedad. Un factor que puede generar esto es la frustración que sienten los médicos clínicos o nutricionistas cuando tratan de ayudar a un paciente para que baje de peso. En lugar de reconocer la eficacia limitada de los actuales tratamientos para adelgazar se culpa a los pacientes por no cumplir con lo que se les indica y su falta de autocontrol, motivación y disciplina.

Hay efectos secundarios dañinos en esta atmósfera de culpa que se produce en el consultorio del médico. Lo más peligroso es que el paciente obeso termina por no buscar cuidado médico. La investigación ha demostrado que cuanto más sobrepeso tiene el paciente más probabilidades existen de que cancele su visita al médico. Otros estudios hallaron que las mujeres obesas muestran un menor grado de búsqueda de cuidado preventivo en exámenes ginecológicos y de mamas. Este retraso en la atención médica puede contribuir a porcentajes más altos de problemas médicos.

Barreras

  • ARQUITECTÓNICAS (puertas, escaleras, pasillos).
  • HUMANAS (intolerancia, desprecio, marginación, discriminación).
  • MOVILIDAD (accesos, asientos, transporte público, autos).
  • OCIO (teatros, cines, excursiones).
  • MEDIOS DE COMUNICACIÓN (estereotipos de burla).
  • SERVICIOS (falta de talles de ropa, probadores inadecuados, hoteles, servicios funerarios).
  • DEPORTES (bicicletas, aparatos, accesorios).

La vivencia de lo mencionado lleva al aislamiento, a separarse de la gente, a encerrarse en las cuatro paredes y para reconfortarse de todas estas situaciones recurren a la comida agravando así su obesidad.

El Crecimiento Epidémico de la Obesidad

La obesidad tiene origen heterogéneo. Los cambios en la alimentación, e incluso los nuevos hábitos y estilo de vida de las sociedades desarrolladas, son el definitivo desencadenante, ya que el organismo no está dotado del control suficiente para hacer frente al excesivo sedentarismo e incremento de alimentos hipercalóricos.
Factores genéticos, ambientales, culturales y de crecimiento económico relacionados con la alimentación y la actividad física están siendo decisivos en el aumento de prevalencia de la obesidad observado en los últimos años en el mundo desarrollado. Diversos trabajos han demostrado la clara relación entre actividades sedentarias y acumulación adiposa y la posibilidad de invertir esta tendencia al aumentar la actividad física.
También deben tenerse en cuenta las interrelaciones entre los distintos componentes de las dietas, especialmente la proporción de grasas y el desarrollo de la obesidad, así como los posibles efectos del estrés como desencadenante de la acumulación adiposa.
Por tanto, según los datos de que disponemos hasta ahora se puede suponer que la obesidad humana es, en mayor medida, fruto de las diversas interacciones entre factores genéticos y ambientales es decir, es multifactorial y que sólo excepcionalmente se debe a causas monofactoriales (de origen endocrino, entre otros).
Se ha producido un incremento en la prevalencia de la obesidad en los últimos años y por consiguiente de la morbimortalidad y de las enfermedades asociadas (diabetes mellitus, enfermedades cardíacas, algunos tumores y problemas respiratorios como la apnea del sueño, entre otros). La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificaba a la obesidad entre los 10 principales riesgos para la salud.
La obesidad origina y potencia un importante número de problemas de salud. Estudios epidemiológicos demuestran una correlación positiva entre la obesidad y la mortalidad. Por otra parte, la obesidad conlleva rechazo social y laboral, lo cual provoca desde la infancia una considerable pérdida de autoestima y un número importante de situaciones conflictivas que pueden desembocar en el fracaso escolar.
La contribución de la obesidad a la aparición de enfermedades crónicas, y por consiguiente, su impacto en la mortalidad prematura, en la discapacidad y en el deterioro de la calidad de vida, junto con los gastos sanitarios que origina y las importantes dimensiones que está adquiriendo en las sociedades desarrolladas desde la edad infantil y juvenil, ha dado lugar a que la obesidad pase de ser un trastorno metabólico a constituir un serio problema de salud pública, que en la actualidad se considera de magnitud epidémica incluso en países en desarrollo.
En nuestro país, se estima que alrededor del 11% de la población general tiene algún grado de obesidad.

Obesidad Mórbida

La obesidad es "mórbida" cuando alcanza el punto en que eleva de manera significativa el riesgo de muerte o incapacidad física al presentarse o agravarse enfermedades asociadas (también conocidas como comórbidas), y deteriorarse las condiciones generales de la salud. En la bibliografía científica sobre obesidad mórbida también se puede encontrar el término "obesidad clínicamente grave". Las dos corresponden a descripciones de la misma condición y se pueden utilizar en forma indistinta. En general, a la obesidad mórbida se la define como la condición en la cual una persona pesa 45 kilogramos o más por encima de su peso corporal ideal o tiene un Índice de Masa Corporal de 40 o superior. De acuerdo con el Informe del Consenso del Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos, la obesidad mórbida es una enfermedad grave y debe se tratada como tal. Es una afección crónica, es decir que se instala en forma permanente en un largo período de tiempo, en el cual comienzan a aparecer sus síntomas y complicaciones.

Causas de la Obesidad Mórbida

Las causas de la obesidad son múltiples y complejas. Contrario a lo que se puede creer, no es simplemente el resultado de comer en exceso. La experiencia demuestra que, en muchos casos, una causa subyacente significativa de la obesidad mórbida es de origen genético. Los estudios revelan que, una vez instalado el problema, es poco lo que pueden lograr esfuerzos tales como los regímenes dietéticos y programas de ejercicios para alcanzar una mejora eficaz en el largo plazo.
La ciencia continúa investigando y buscando respuestas. Sin embargo, hasta tanto no se entienda mejor la enfermedad, el control del sobrepeso es un problema que los pacientes deben trabajar toda la vida. Por todo lo dicho, es muy importante comprender que no todas las intervenciones médicas actuales, incluída la cirugía de la obesidad (o cirugía bariátrica), deben considerarse curas médicas. Más bien, se tratan de procedimientos para reducir los efectos del sobrepeso y mitigar las graves consecuencias físicas, emocionales y sociales de la enfermedad.

CAUSAS

Factores Coadyuvantes
Se desconoce cuáles son las causas subyacentes de la obesidad grave. Son muchos los factores que contribuyen al desarrollo de la obesidad, entre los cuales se encuentran los trastornos de tipo genético, hereditario, ambiental, metabólico y alimentario. Asimismo, hay ciertas condiciones médicas que pueden producir obesidad, como el consumo de esteroides y el hipotiroidismo.

Factores Genéticos
Numerosos estudios científicos han establecido que los genes desempeñan un papel importante en la tendencia al aumento excesivo de peso.
El peso corporal de los niños adoptados no tiene ninguna relación con el peso corporal de sus padres adoptivos, quienes los alimentan y les enseñan sus hábitos alimentarios. Su peso sí guarda una correlación del 80 % con sus padres genéticos, a quienes nunca han conocido.
Los gemelos idénticos (univitelinos), con los mismos genes, muestran una semejanza de peso corporal mucho mayor que los mellizos fraternos (bivitelinos), cuyos genes son diferentes.
Es probable que nosotros llevemos gran cantidad de genes directamente relacionados con el peso. Así como algunos genes determinan el color de los ojos o la estatura, hay otros que afectan nuestro apetito, nuestra capacidad de sentirnos saciados o satisfechos, nuestro metabolismo, nuestra capacidad de almacenamiento de grasa e incluso nuestros niveles normales de actividad.

Factores Ambientales
Como es evidente, los factores ambientales y genéticos guardan una estrecha vinculación mutua. Si la persona tiene una predisposición genética a la obesidad, el estilo de vida y el ambiente en el que vive pueden dificultar aún más el control de su peso.
Las comidas rápidas, las largas jornadas sentados en un escritorio y los vecindarios en los suburbios que requieren el desplazamiento en automóvil, magnifican los factores hereditarios, tales como el metabolismo y el almacenamiento eficiente de las grasas.
Por lo general, para quienes sufren de obesidad mórbida, todo lo que no sea un cambio total y radical en su ambiente, resultará un fracaso en su propósito de alcanzar y mantener un peso corporal saludable.

Metabolismo
Antes se pensaba que el subir o bajar de peso dependía de las calorías que primero se ingerían y luego se quemaban. Si se ingerían más calorías de las que se quemaban, se subía de peso; si se quemaban más de las ingeridas, se perdía peso. Sin embargo, ahora sabemos que la ecuación no resulta tan sencilla.
Los investigadores de la obesidad plantean la teoría llamada del "punto límite", que es una especie de termostato interno del cerebro y que hace que las personas sean resistentes a subir o bajar de peso. Si uno trata de sobrepasar el punto límite reduciendo drásticamente el insumo de calorías, el cerebro responde haciendo bajar el metabolismo y disminuyendo la actividad. El resultado es que se recupera el peso que se había perdido.

Desórdenes de la ingesta y condiciones médicas
La cirugía bariátrica no es una cura para los desórdenes de la ingesta. Además, existen otras condiciones médicas, tales como el hipotiroidismo, que también pueden causar el aumento de peso. Por este motivo, es importante que el paciente sea examinado antes de indicar el tratamiento quirúrgico, para cerciorarse de que no padezca ningún otro trastorno que requiera tratamiento y atención especializada. En nuestro Centro esta evaluación preoperatoria es llevada a cabo en forma cuidadosa por especialistas dedicados al tratamiento de la obesidad y sus desórdenes asociados.

Trastornos de Salud Relacionados

Los trastornos relacionados con la obesidad son aquellos que, individualmente o combinadas entre sí, pueden disminuir la esperanza de vida en forma significativa.

A continuación se presenta una lista parcial de algunos de estos trastornos de salud más frecuentes. Su médico le puede suministrar una lista más detallada y completa.

Diabetes Mellitus (tipo II).
La probabilidad de que las personas obesas desarrollen esta enfermedad es 10 veces mayor, ya que crean una resistencia a la insulina, sustancia que regula los niveles de azúcar en la sangre. Con el tiempo, el alto contenido de azúcar acumulado causa graves daños a la mayoría de los tejidos del cuerpo. La cirugía bariátrica ha demostrado ser efectiva en el control y normalización de la diabetes tipo 2, eliminando en un alto porcentaje de los casos la necesidad de medicación para su control.

Hipertensión arterial y enfermedades cardíacas.
El sobrepeso ejerce un efecto negativo muy importante sobre el funcionamiento adecuado del corazón y de todo el sistema cardiovascular. La hipertensión arterial (tensión arterial elevada) resultante es un factor de riesgo de fundamental importancia, y es entre un 50 y un 300% más frecuente entre los obesos, predisponiendo al paciente a padecer accidentes cerebro-vasculares, además de causar daños significativos al corazón (infarto e insuficiencia cardiaca) y a los riñones. Las probabilidades de padecer enfermedades del corazón es mucho mayor (hasta 6 veces). Las afecciones en las coronarias se incrementan en proporción directa a la cantidad de grasa presente en la sangre. Aquellos pacientes que logran normalizar su peso luego de la cirugía bariátrica normalizan también su tensión arterial y disminuyen el riego de enfermedades cardíacas.

Osteoartritis de las articulaciones que soportan más peso.
El incremento de peso ejercido en las articulaciones, especialmente en las rodillas y caderas, produce un desgaste acelerados de dichas articulaciones, junto con el dolor que resulta de la inflamación. De manera semejante, los huesos y músculos del dorso están sometidos a una permanente tensión, que causa problemas discales, dolores y disminución de la movilidad. Esto agrava en muchos casos la obesidad.

Apnea obstructiva del sueño y problemas respiratorios.
El tejido adiposo (grasa) que se deposita en la lengua y el cuello puede causar una obstrucción intermitente del paso del aire por las vías respiratorias. Esto genera una interrupción de la respiración y fuertes ronquidos, alternados con períodos de obstrucción respiratoria total. Dado que esta obstrucción aumenta cuando se duerme acostado sobre el dorso, es posible que usted se tenga que despertar con frecuencia para reacomodarse en la cama. A menudo la reducción de sueño produce cansancio, adormecimiento con facilidad, somnolencia y dolores de cabeza durante el día. Muestran una menor disposición para el trabajo rutinario y un gran riesgo de sufrir y ocasionar accidentes automovilísticos.

Reflujo gastroesofágico.
El ácido secretado en el estómago cumple la función de digerir los alimentos. Cuando se altera el proceso normal de la digestión de alimentos, se producen síntomas que el paciente normalmente refiere como “acidez” o “sensación de fuego en el estómago, esófago y hasta la boca”. El ácido que debiera permanecer en el estómago sube (reflujo) hacia el esófago y esto genera síntomas y daños severos en la mucosa del esófago. La obesidad predispone a sufrir estos síntomas gastrointestinales.

Depresión.
Las personas con graves condiciones de sobrepeso enfrentan constantes choques emocionales: fracasos repetidos en las dietas que emprenden, desaprobación de familiares y amigos, sonrisas burlonas y comentarios de extraños. A menudo son discriminados en el trabajo, no pueden acomodarse fácilmente en las sillas del teatro, ni viajar cómodamente en autobuses o aviones. La vida social, de relaciones y de trabajo del paciente obeso se ve fundamentalmente alterada, derivando en estados emocionales que profundizan y agravan el cuadro clínico del paciente obeso mórbido. Ansiedad, depresión, sentimientos de culpa, baja autoestima, trastornos nerviosos y desesperanza.

Infertilidad.
Es la incapacidad, o capacidad disminuida, de procrear. Se presenta con más frecuencia en pacientes obesos.

Incontinencia urinaria de esfuerzo.
Un abdomen voluminoso y pesado, además de unos músculos pélvicos con tono muscular disminuído, especialmente asociados con los efectos del parto, pueden causar el debilitamiento del esfínter (válvula) de la vejiga, lo cual puede producir pérdidas de orina al toser, estornudar o reírse. Esta es una sintomatología muy frecuente en la paciente obesa, que altera en forma significativa su vida social.

Irregularidades en la menstruación.
Las mujeres que padecen obesidad mórbida a menudo experimentan trastornos en su ciclo menstrual, un flujo menstrual anormal y un mayor dolor asociado con el período. La menstruación incluso puede interrumpirse completamente.

Modificaciones en el Tratamiento de la Obesidad

El tratamiento de la obesidad mórbida ha sufrido una notable evolución en los últimos años. Inicialmente, el tratamiento propuesto consistía en una modificación dietética que descansaba sobre la mera restricción calórica y el ejercicio físico.
El altísimo índice de fracasos de tratamientos y abandono de los mismos, motivó a que el abordaje fuese complementado (cuando era posible) con técnicas de modificación de conducta (psicoterapia) como coadyuvante al tratamiento. Allí comienza el concepto de trabajo multidisciplinario como nuevo enfoque terapéutico.
El índice de eficacia mejoró pero las recaídas eran muy frecuentes. Un 95% de los casos recuperaban el peso, e incluso lo aumentaban al cabo de dos años.
Para la mayor parte de los pacientes con obesidad mórbida, las medidas conservadoras no son suficientes y en ellos la cirugía bariátrica es la única opción. Un estudio realizado en Suecia demostró que el riesgo de mortalidad de los pacientes obesos no operados es 9 veces mayor a aquellos sometidos a la intervención.

Perfil del Paciente Obeso

Contrariamente a la creencia de la mayoría no existe un perfil específico del paciente obeso, ya que la Obesidad no es considerada una enfermedad psiquiátrica. Tampoco es considerada una enfermedad que afecte específicamente a individuos enfermos psiquiátricamente o con ciertos rasgos de personalidad.
Otro aspecto a tener en cuenta es que, cuando se habla de Obesidad, hay que diferenciar bien las causas de las consecuencias, algo que no siempre se hace en forma adecuada. Por ejemplo, un número importante de pacientes obesos tienen sintomatología depresiva, pero en la mayoría de ellos dicha sintomatología es consecuencia de la enfermedad, no la causa.
Podemos hacer referencia a que por consecuencias psico-sociales, el paciente obeso experimenta sentimientos de baja autoestima, aislamiento social, discriminación e incluso podría presentar patrones anormales de conducta.
Tras esos muros de tejido adiposo que encierran al ser humano como si fueran paredes de una prisión, se halla con frecuencia una persona frustrada que antepone su gordura a un mundo lleno de desilusiones.
El obeso se siente desmotivado por un sentimiento de inseguridad personal, de desconfianza en sí mismo, de incertidumbre de lo que el ser humano puede y debe hacer de su propia existencia. Es obvio que existen causas genéticas, trastornos endócrinos y metabólicos que generan obesidad, pero en la gran mayoría de los casos son resultado simplemente de una sola causa: el comer demasiado. El hombre es gordo porque come sin mesura. El problema se convierte entonces en una cuestión psicológica.
La falsa creencia de que la obesidad es controlable y reversible alimenta la creencia de que las personas con sobrepeso "reciben lo que merecen y merecen lo que reciben" cuando sufren el prejuicio y la discriminación.
Consideremos la perspectiva de la persona con sobrepeso: experimentan la discriminación, pero más que sentirse enojados o atropellados pueden aceptar la noción de que lo merecen. Esto es particularmente peligroso, así como el culparse, ya que puede conducir al distress psicológico, y a problemas como la depresión y actitudes negativas hacia el propio cuerpo, forma y peso.
Podemos concluir entonces, que es fundamental no clasificar al paciente obeso adjudicándole un determinado perfil que no tendrá validez científica y que nos cerrará la posibilidad de abordar cada caso en forma individual.

Aspectos Psicológicos

Cuando se habla de Obesidad hay que diferenciar bien las Causas de las Consecuencias, por lo cual definiremos 3 grupos relacionados a los aspectos psicológicos:

A. Aspectos psicológicos que, en ese paciente particular, contribuyeron al desarrollo de la obesidad.

B. Aspectos psicológicos que, en ese paciente particular, son consecuencia de la obesidad.

C. Aspectos psicológicos que, en ese paciente particular, se presentan junto a la obesidad, sin poder considerarlos causa, ni consecuencia.

Se hace referencia a paciente particular ya que es fundamental no proyectar automáticamente los aspectos relacionados en un paciente a otro paciente.

Algunas características que se repiten en algunos pacientes a partir de los 3 grupos mencionados:

A. Aspectos psicológicos que facilitan la obesidad, se pueden resaltar los siguientes: sintomatología ansiosa (preocupaciones excesivas por numerosos motivos, dificultades para dormir, contracturas musculares y dolores de cabeza), sintomatología depresiva (tristeza, desesperanza, baja autoestima, falta de placer en las actividades que uno realiza), atracones y abuso sexual. Pueden estar juntos en un mismo paciente como sintomatología ansioso-depresiva y atracones.

B. Aspectos psicológicos que son consecuencia de la obesidad, se pueden resaltar los siguientes: sintomatología depresiva (más frecuente en las mujeres, sin duda por la enorme presión social para estar delgadas), sintomatología ansiosa y atracones. En este caso, como en el anterior, puede estar juntos en un mismo paciente como sintomatología depresiva y atracones.

C. Aspectos psicológicos que se dan en pacientes obesos, independientemente de su obesidad. Se refiere a la variedad de factores y trastornos psicológicos presenten en el resto de la población.

Los trastornos emocionales de la persona obesa se consideran actualmente como una reacción a los fuertes prejuicios y la discriminación producidos por el contexto social.
La imagen negativa del cuerpo, es un problema grave. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertas situaciones sociales.
Se ha comprobado que los niños obesos tienen una pobre imagen de sí mismos y expresan sensaciones de inferioridad y rechazo. Por lo tanto, suelen presentar dificultades para entablar amistades. La discriminación por parte de los adultos o de los compañeros desencadena en ellos actitudes antisociales, que les conducen al aislamiento, depresión e inactividad, y frecuentemente producen aumento en la ingestión de alimentos, lo que a su vez agrava o al menos perpetúa la obesidad. En la adolescencia el concepto de sí mismo es de tal importancia que cualquier característica física que les diferencie del resto de sus compañeros tiene el potencial de convertirse en un problema más grave, en concreto disminuyendo su autoestima. Estos niños presentan habitualmente alteraciones del comportamiento, síntomas de depresión y ansiedad.
También es más frecuente que las personas obesas coman compulsivamente, y que tengan una largo historial de desórdenes alimentarios que se caracterizan por los atracones y las variaciones de peso.
Nuestros cuerpos son nuestros compañeros a lo largo y ancho de nuestra vida, tenemos que convivir con ellos, y más nos vale llevarnos bien. Todos los cuerpos son diferentes, ni siquiera dos personas gemelas son completamente idénticas, todos tienen cosas que nos gustan y cosas que no, pero todos son valiosos y nuestros. Aceptarlos y quererlos como son es aceptarnos y querernos a nosotros y es un paso importante para una vida saludable y plena. Desgraciadamente, hay muchas presiones externas (como la publicidad, modas, estereotipos, etc.) que promueven sólo un tipo de cuerpo, que no valoran ni respetan la riqueza de la diversidad y que amargan la vida a muchas personas.

Problemas psicológicos:

  • Miedo e inseguridad personal.
  • Pérdida de la autoestima.
  • Desorden de conductas alimentarias.
  • Perturbación emocional por malos hábitos en la ingesta de alimentos.
  • Distorsión de la imagen corporal.
  • Tristeza e infelicidad.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Frigidez e impotencia.

Atracones y Culpabilidad

El trastorno de atracones compulsivos es una enfermedad que se parece a la bulimia nerviosa y se caracteriza por episodios de comilonas o atracones descontrolados. Se diferencia de la bulimia porque quienes lo padecen no purgan su cuerpo del exceso de comida mediante el vómito ni el abuso de laxantes o diuréticos.

El Atracón tiene 2 características que deben cumplirse:

  • A. Comer más rápido de lo habitual.
  • B. Tener sensación de pérdida de control.

Como verán, nunca se menciona la cantidad, a pesar de que la mayoría de la gente asocia el atracón a mucha cantidad de comida. Si bien es cierto que gran parte de los atracones incluyen mucha comida, no siempre es así.
Por otro lado, uno puede comer muchísimo y no tener un atracón. Por ejemplo, si uno asiste a una comida, come una gran cantidad, pero nunca siente que ha perdido el control. En este caso se habla de sobreingesta, no de atracón.
La sensación de pérdida de control en el atracón se puede dar de muchas maneras, un ejemplo es la culpabilidad durante y luego de comer. La culpabilidad es un claro indicador de que se perdió el control, al comer con culpa uno está comiendo algo que no quisiera comer, y si sigue comiéndolo a pesar de ello es porque se ha perdido el control. Igualmente no toda comida con culpa es un atracón, recordemos la primera característica (comer más rápido de lo habitual).
Al trastorno por atracones se asocia habitualmente los trastornos del estado de ánimo tales como la depresión o la ansiedad. La psicología ha intentado elaborar modelos explicativos de esta conducta de sobreingesta. Uno de ellos, establece que las personas obesas tienen problemas de personalidad que alivian comiendo en exceso. Un segundo modelo explicativo considera la ansiedad como un factor determinante, ya que los obesos tienden a utilizar la sobreingesta para reducir la activación emocional ante una situación de gran ansiedad.
Después de un atracón se produce una gran insatisfacción con el propio cuerpo y la persona siente vergüenza, culpabilidad, desprecio y hasta asco de sí misma. A pesar de que después de cada episodio se prometen no volver a hacerlo, este hábito se va automatizando, y lo que hace, a su vez, que estén deprimidas, nerviosas, que sientan que no tienen control sobre su vida.
Los atracones, sobre todo si son regulares (por ejemplo cuando hay, como mínimo, un atracón por semana de promedio), facilitan la obesidad, además de generar mucha angustia, por lo cual deben ser tratados en forma específica. Esto quiere decir con profesionales debidamente entrenados en el tratamiento de este tipo de cuadros y en el contexto de un equipo interdisciplinario.


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